Rgfootball | DERROTA EN EL DERBI (ATHLETIC 1-3 REAL SOCIEDAD)
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DERROTA EN EL DERBI (ATHLETIC 1-3 REAL SOCIEDAD)

El primer derbi vasco para Dani García con la camiseta del Athletic Club acabó con victoria realista, el mediocentro completó el partido en San Mamés.

DERROTA EN EL DERBI (ATHLETIC 1-3 REAL SOCIEDAD)

En un derbi no se regalan ni los saludos. El Athletic lo olvidó, adelantó la campaña de Navidad y le entregó las llaves del partido a la Real, llena de tiritas, con pocas estrellas y con muchos comprometidos. Garitano alineó una sucursal de Zubieta, el territorio donde no hay que explicar cómo se juegan estos partidos. Desde ahí apareció Sangalli, un pequeño tormento blanquiazul, omnipresente, representante del espíritu de la Real en San Mamés.

El derbi, tras el fogueo, se inició a los 26 minutos. En ese instante Iñigo Martínez cometió una imprudencia temeraria con una patada que casi afeita sin anestesia a Sangalli. El VAR entró un rato después, cuando se iba el otoño, y en mitad del tumulto Oyarzabal transformó el penalti.

Berizzo recordaba en la víspera lo que es un Boca-River, ese choque fraternal con el que Buenos Aires sufre cambio climático. Ese ambiente no se puede meter en una maleta. Al Athletic y la Real el odio no les sale con naturalidad. Hay episodios calientes, con fugas y llamadas perdidas al móvil de algunos futbolistas, pero no es lo mismo.

En ese capitulo de reproches, Iñigo y Yuri, los últimos señalados desde la acera donostiarra, propiciaron los dos primeros goles de la Real. Del otro se encargó Yeray, que entregó con cortesía otro penalti a Bautista. Oyarzabal, la última presa que se le escapó a Ibaigane, embocó los dos penaltis con la tranquilidad de los buenos zurdos. No movió un músculo.

Garitano envió al césped una coartada. Su alineación, propia de mediados de julio cuando aún no hay jugadores ni fichajes, parecía una invitación a que el Athletic se lo pasara bien. A los lesionados de larga duración se sumaban Héctor Moreno, Zurutuza y Willian José en el banquillo. En algunos casos la Real utilizaba al suplente del suplente, pero en todos los asuntos se demostraba gallardía. Con el sanatorio repleto daban ganas de llamar a López Ufarte.

Así, el Athletic comenzó tirándose al cuello del área de Moyá. Llegaba fácil hasta allí. Moyá desvió un balón enrevesado de Beñat. Tras los primeros rayos y truenos la Real logró congelar el partido.

Con el penalti de VAR de agitador el Athletic se desahogó. En la acción siguiente, sin dejar tiempo a que se viera si había nervios por el resultado en contra, Muniain sacó los planos de una jugada, la alicató y la remachó en la línea de meta. No había manera de detectar a Muniain, un topo desde la mediapunta. En un rato exhibió el repertorio de fintas, regates y detalles de un futbolista diferente.

El Athletic no aprendió nada de esa jugada. En la primera acción de la segunda mitad Yuri perdió un balón y Sangalli remachó. Esa jugada destartaló al Athletic, inexplicable en este inicio de campeonato, en el que alterna brillos con resbalones.

Las ideas se le acabaron a los de Berizzo, con Muniain más fatigado. La Real, con más orden que juego, se refugió cerca de Moyá, seguro en los centros al área. El Athletic se quedó sin fútbol y sin resultado. La Real de Zubieta, del hospital completo, se llevó un derbi para el que llegaba de víctima y de paso manda al Athletic al rincón de pensar. Es lo que tienen los regalos.

 

Marca.com