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UN GENIO QUE CRECE EN LA CANTERA: ADRI BUTZKE

Adrián Butzke desarrolla su talento en el filial a la par que templa su carácter

UN GENIO QUE CRECE EN LA CANTERA: ADRI BUTZKE

Existen pocos jugadores que puedan ser definidos por uno de sus entrenadores con sólo dos palabras, huyendo de realizar una mayor reflexión técnica porque, simplemente, no es necesario. Suelen ser futbolistas especiales, con una habilidad que les permite destacar en alguna de las múltiples facetas de este deporte. Adrián Butzke es uno de ellos. «Es un genio», subraya sin dudarlo un segundo Jaime Morente, el hombre con el que más ha trabajado en su aún corta trayectoria y actual técnico del Huétor Vega. Lo tiene claro, él y los que conocen bien al delantero. En la cantera rojiblanca crece «un diamante en bruto».

«Es un genio salvaje que, poco a poco, se va domando», insiste el preparador jienense, contactado por este medio para analizar a un jugador muy particular en pleno desarrollo. A sus veinte años, el espigado punta, natural de Monachil, ya trabaja con cierta asiduidad a las órdenes de Diego Martínez, quien además le permitió debutar en pretemporada con el Granada, a pesar de tener ficha con el Recreativo. Disfrutó con este de su primera titularidad en Segunda B el pasado domingo y respondió con un gol que otorgó los tres puntos al filial.

«En mi opinión, el cuerpo técnico del equipo ha sabido medir muy bien los tiempos para que Adrián Butzke sea importante cuando mejor está», subraya Morente, que le subió desde el cadete B del conjunto rojiblanco al juvenil de primer año y, de ahí, a la Liga Nacional. En su paso por la División de Honor trabajó con Rafa Morales hasta que este tomó las riendas del filial granadinista hace dos temporadas. «Tiene un talento natural», destaca el actual segundo entrenador del Ejido.

Aprovechando el convenio de filialidad, Butzke se reencontró con Jaime Morente en el Huétor Vega, donde desplegó las cualidades que le permiten destacar. «No es un goleador de grandes cifras. De hecho, desde mi punto de vista él no es un ‘nueve’ puro. Es más bien un segundo punta, pero hace bueno al que tiene a su lado. Es un jugador parecido a Benzema», matiza el técnico del cuadro panciverde, que asegura que es «uno de los mejores segundo puntas que he visto en mi carrera como entrenador». «A pesar de ser un delantero muy alto, no es un futbolista que juegue sólo próximo a portería y en espacios ya cercanos a la meta contraria, sino que es tiene capacidad para perder alturas y para participar en la circulación», agrega Morales.

 

 

Un carácter «peculiar»

Comenzó a jugar al fútbol en Monachil, como portero en el equipo de fútbol sala del pueblo, aunque pronto descubrió que «le aburría», tal y como recuerda su hermano Christian, quien apunta que «entonces, le llamábamos Casillas». Con diez años, y ya sin guantes, recaló en el club de sus amores, cuyos colores aún defiende. «Meter un gol en su Granada es lo más bonito para él», apostilla Morente. En el cuadro nazarí ha quemado etapas a un ritmo normal, pero siempre lastrado por un temperamento complicado, un huracán interno que en ocasiones ha eclipsado a su talento.

«Tiene un carácter un tanto peculiar, como todos los genios», apunta el entrenador del Huétor Vega, quien incide en que «ha aprendido a escuchar y, si a eso le añades el nivel espectacular que tiene en cuanto a calidad técnica individual, se crea un gran futbolista». «Es muy buen chico, se hace querer y es muy extrovertido, pero es un jugador que dentro del campo tiene su carácter. Es una cosa que tenía que cambiar», indica Rafa Morales. «Yo recuerdo que en su época de juvenil ya le insistíamos en que era una cosa que tenía que mejorar. Es bueno tener esa personalidad competitiva, pero debía evitar entrar en provocaciones que le podían llevar a la expulsión», subraya.

Ambos tienen claro que, si logra templar su impulsividad, será una pieza relevante en el filial rojiblanco. «Sin ninguna duda, Adrián tiene talento para esa categoría», indica Morales. Coincide Morente, que considera además que, a partir de ahí, podrá entrar «poco a poco» en el primer equipo y «será importante». De momento, tiene por delante un futuro prometedor.

 

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